400,000 pasos hacia la democracia | Politify

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400,000 pasos hacia la democracia

democracia

Bien decía Alain Touraine que la democracia no existe, se construye cada día, en cada decisión, en cada reunión, dentro de cada consenso se camina hacia a ella, a diario.
En estas últimas 8 semanas un grupo de jóvenes, madres de familia, académicos, docentes, licenciadas, investigadoras, activistas, artistas y estudiantes entusiastas hemos recorrido más de 300 kilómetros dentro del corazón de la capital del estado de Baja California Sur:

La Paz, primer, segundo y tercer cuadro de la ciudad.

 

Como  dice mi madre, alegre hemos visitado amistades quienes generosamente nos dan su apoyo. A través de esta labor titánica de recorrer a diario más de 10,000 pasos las diferentes colonias del Distrito 2 he aprendido a mimetizarme conforme a las necesidades del barrio. Cambie mi tipico calzado casual por tenis deportivos, mi vocabulario a veces soez, ha evolucionado por uno sin gentilicios, muletillas ni gerundios. Mi característica mochila azul no deja de acompañarme, he tenido que aprender a usar bloqueador solar y proteger con él a quienes me acompañan para que no quemen sus caras al caminar juntos estas cruzadas.

 

Tocando puertas hemos encontrado de todo,  hemos reído con desconocidos, y sin deberla también hemos sufrido la hostil aversión del hartazgo social hacia todo lo que tenga que ver con “política”. Agradecidos hemos aprendido a digerir las negativas y a superar tanto el portazo como el rechazo. Pero también nos hemos regocijado con el calor de los obsequios que desconocidos nos brindan acompañados de esperanza y alegría: chocolate, tamales, champurrados, café, rosca, menudo, birria, pozole, churros, y vasos de agua.

Hemos sido rodeados por abrazos colectivos que tanto ciberneticamente e in situ nos han brindado ánimo y candor, desde Jojutla, Jalisco, Ciudad de México, Puebla, Ensenada, Mexicali, Tijuana, Villahermosa, Mérida, hasta Camino Real, Chametla, El Centenario, Pedregal, Fidepaz, Guaycura y Bellavista, se los agradecemos todas en el equipo.

 

Hemos escuchado terroríficas historias de abandono, desigualdad, impunidad, injusticia, desamparo, violencia y muerte ¿qué le dices a una madre que lo ha perdido TODO, su único hijo? ¿cómo abrazarla con el trabajo que haces a una madre en pleno duelo? ¿qué responderle cuando te dice que te dará su firma porque le mataron a su hijo y está harta de estas instituciones? No queda otra cosa más que reconocer que hemos llegado tarde, el primer paso que las autoridades nunca se han atrevido a aceptar, pues ninguno de nosotros está exento de esta disparidad por la que atraviesa todo el país. Hay que abrazarle, hay que abrazarnos. Hay que procurarle, sanar juntos y hacerle ver con actos que no está sola, que también hemos sufrido con ella, y que a pesar del retraso no les dejaremos atras.

 

 

Pocas veces en la vida (más por distracción que por convicción) tengo la oportunidad de detenerme un momento y mirar a los lados, atrás, arriba, abajo, al frente. Quiero aprovechar pues para reconocer la labor de quienes estamos construyendo con entusiasmo, con cariño y cuidado, pero también con muchas dificultades, este sueño colectivo. Quiero que sepan en todo momento que estoy eternamente agradecidos por su confianza, por jugarse su credibilidad, por dar su tiempo  y creatividad, paciencia, temple, prudencia y palabra. Por subir cerros, cruzar matorrales, viajar, caminar a ciegas, pisar regalitos callejeros, traspasar brechas, resbalar senderos, tropezar, y hablar con desconocidos, soportar el escepticismo, superar las “chiquilladas” de las instituciones, las desveladas, la frustración, sobreponerse a enfermedades y malestares, y reír y sonreír una y otra vez. Para ustedes quiero que lean bien claro:

 

Lo estamos logrando palomilla, nos hemos encontrando, somos nosotras las personas comunes, las que sufrimos la ciudad las que estamos haciendo la democracia de a pie, la política del encuentro. No nos hemos gastado un solo peso de los sudcalifornianos en este proceso, todo esto en harás de construir una democracia austera que tanto hemos exigido, ha sido agotador pero hemos puesto el ejemplo, está valiendo tanto la pena que cientos de personas ahora confían en nosotras. Nos han dado su permiso y no les vamos a defraudar, porque construir una vía, una agenda y aprovechar el momento político para hacer lo que pocos han logrado en la historia de Baja California Sur no es poca cosa.
 

Viene lo mejor, demostrar que podemos hacer democracia participativa, en donde se hable y se debatan ideas, usar argumentos, donde no se polarize, se hable de contextos y proyectos alcanzables, donde podamos tomar decisiones en comunalidad. Y dignificar las elecciones, al abolir con nuestro ejemplo todo lo que pueda relacionarse con corrupción, opacidad, impunidad, derroche, y se le relacione con funcionalidad, transparencia, diligencia, y apertura a la observación ciudadana constante y minuciosa.

 

Para M, M del C y R:

 

Si. Vivimos en tiempos indecentes. Tenemos miedo, pero es más nuestro hartazgo colectivo, la confianza en nuestro trabajo de equipo y nuestra fe en la participación ciudadana que no nos hemos olvidado de ustedes, nos estamos reencontrando. Esto va a requerir más que de “valientes”, “caudillos” y “mártires”, a la colectividad necia que valore la reflexión, el reconocimiento del error, el nosotras y nosotros, y la comunalidad subversiva que encuentre el placer (como diría una buena amiga) de estar al servicio del todo.

 

Sin ustedes nada, con ustedes todo.

 

 Nos vemos en la calle.

Por: Frank Aguirre