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Dos semanas y seguimos huérfanos

Ya pasaron 18 días de las elecciones en nuestro país; casi tres semanas y la dirigencia panista no ha salido a dar la cara. No han tenido el valor de aceptar sus errores ni la humildad de agradecer a los ciudadanos la confianza depositada en ellos. Negar la realidad es seguirse condenando al fracaso. Es repetir los errores que nos llevaron a esto y es empujar al PAN a su completo olvido.

Es una equivocación creer que a nuestro país le hacen falta políticos, lo que le hacen falta son ciudadanos. Goméz Morin consideró que lo más importante y urgente en nuestro país era crear conciencia ciudadana y que, con esto, los mexicanos entendiéramos los problemas que enfrentaba nuestro país y participáramos en la solución de los mismos.

Sobre esa urgencia fue que se fundó el PAN. El partido había colocado en el centro de su programa la dignidad y libertad del ciudadano. Su prioridad no era ganar, eso eventualmente llegaría al tener una ciudadanía informada, crítica y participativa. ¿Qué pasó con esa misión? ¿Dónde la dejaron? Tristemente se les olvidó, se nos olvidó.

Lo que el PAN necesita no es volver a sus principios. Esos ahí están, no se han ido a ningún lado. Los han ignorado porque les son incómodos, pero ahí siguen. Tenemos que volver a pensar en generaciones, no en elecciones. Necesitamos una dirigencia que le dé sentido a nuestros principios y los use de forma ética, no escudándose en legalismos. Necesitamos una dirigencia que le vuelva a abrir las puertas a los ciudadanos, que se vuelva a ganar su confianza. Necesitamos volver a confiar en los militantes. Necesitamos abrir el padrón a los jóvenes que quieren formarse y participar, porque (como yo) saben que el PAN puede volver a ser la opción más responsable para gobernar nuestro país.

Hay grandes personajes panistas que han dicho con todas y cada una de sus letras lo que necesita el partido para poder salir de esto. Un periodo de profunda reflexión, de autocrítica y de humildad para así poder llegar al tan necesitado periodo de reconstrucción y unión. Sólo así vamos a poder volver a ser la cara de la oposición.

El urgente periodo de reconstrucción pasa, necesariamente, por dejar de señalar culpas y responsables; cada quién será consiente de los que hizo y dejó de hacer -con o sin razón. Tenemos que pasar de página, reconciliarnos y evitar que los cuadros que el PAN ha construido se sigan yendo. Debemos luchar para que los grandes perfiles que se fueron porque les cerraron los caminos o en busca de una mejor oportunidad, regresen. No nos podemos dar el lujo de perderlos, ni de seguir perdiendo gente valiosa por venganzas. Acción Nacional debería ser la MEJOR opción. Hay espacio para todos si somos lo suficientemente humildes para impulsar un bien mayor, la oposición a un partido que tiene el control de la Presidencia y del Congreso.

Sin diálogo y humildad, la elección interna no va a tener legitimidad. La dirigencia actual debe de dejarse de esconder en tiempos y estatutos y garantizar piso parejo, y transparencia para el relevo. Se deben organizar las elecciones con urgencia, pero antes se debe de establecer una agenda común que ponga al partido antes de los intereses personales. El ganador no debe ni puede volver a ganar todo, tienen que volver al equilibrio, a los contrapesos. Los problemas de la democracia no se resuelven con silencio, se resuelven con más y mejor democracia. El diálogo es lo que debe imperar. Sólo así, el PAN va a poder salir fortalecido de esta crisis. Si Goméz Morin se rebeló contra el sistema hegemónico buscando mejorar las cosas, que la militancia despierte y que surja un liderazgo rebelde que sepa devolverle la dignidad al partido; un liderazgo que sepa escuchar, que sepa unir, pero, sobre todo, que sepa ser oposición.

Regina Uribe

*Politify