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Falta mucho por hacer

Las elecciones del 1 de julio fueron históricas para nuestro país.  Más allá de los resultados federales y locales, las mujeres también ganamos.   

Por primera vez en la historia del Senado mexicano, habrá más mujeres que hombres. Esto es un gran avance para nuestro país. La Cámara de Diputados estará conformada por más hombres, pero la diferencia entre hombres y mujeres va a ser mínima. Las tan criticadas y cuestionadas cuotas de género demostraron que sí  funcionan y que gracias a ellas va a ser posible que las mujeres tengamos un lugar en la agenda pública. La finalidad de esta herramienta es abrirles el paso a las mujeres, obligar a los partidos políticos a dejar que las mujeres participen en política, y así llegar al punto en que las cuotas dejen de ser necesarias y eliminarlas.

 Si bien en el Congreso se ha avanzado mucho en la inclusión de las mujeres, la realidad es otra para la política local y federal. Se celebraron elecciones en 9 estados y en total hubo 52 candidaturas para gubernaturas de las cuales, solo 11 fueron mujeres. Hubo casi el quíntuple de candidatos que candidatas. La Ciudad de México fue el estado con más candidatas con 5 participantes. Guanajuato, Jalisco, Tabasco, Puebla, Veracruz, y Morelos tuvieron una candidata. Yucatán y Chiapas ninguna.

Hablar de las candidaturas a la Presidencia es todavía más triste y desesperanzador. Hubo 5 candidaturas en la boleta, y solo una fue mujer. La diferencia entre candidatas y candidatos fue enorme. Al igual que la forma de juzgarlos. Fuimos testigos de cómo se juzgó más a las mujeres por su forma de vestir, que por sus propuestas. Pasaron desde cuestionar su capacidad intelectual por su género, a preguntar si ella era la que se lanzaba o era su marido (porque claro, “las mujeres hacemos lo que los hombres quieren”), hasta cuestionar si sus tacones eran muy altos o no o si se pintaba mucho o poco. Cuestionamientos que rayaban en lo ridículo e humillante. Y ni hablar del sinfín de veces en que se escuchaba el “México es un país machista, no está preparado para tener una mujer presidenta, pobre”.

Viendo el segundo debate presidencial, en el que ya sólo había cuatro candidatos, no podía dejar de pensar si algún día llegaríamos a tener puras candidatas presidenciales, si algún día llegaríamos a tener candidatas en todas las elecciones, si era posible que ese día llegara. Las cúpulas partidistas, los cuartos de guerra de los candidatos presumían de la inclusión y participación de las mujeres en sus partidos. Pero, insisto, la realidad era otra. El número de mujeres era muy inferior, por no decir que casi inexistente, en la toma de decisiones y altos mandos.

No necesitamos que los políticos suban fotos contra la violencia de género. No necesitamos que apelen a “las jefas” o a “los salarios rosas”. No necesitamos que presuman tener mujeres en equipos preponderantemente conformados por hombres. No, no necesitamos eso ¿Por qué mejor no nos dejan de cerrar el camino? Necesitamos tener las mismas oportunidades. Necesitamos tener los mismos derechos. Necesitamos tener los mismos salarios. Necesitamos que se nos juzgue por nuestras propuestas, no por nuestros atuendos. Necesitamos que entiendan que no somos “las esposas” ni “las hijas de”. Necesitamos que entiendan que tenemos caminos propios. Sueños propios. Tomamos nuestras decisiones solas. Forjamos nuestros destinos solas.

Necesitamos y nos merecemos un México en el que las cuotas de género dejen de ser necesarias. El futuro político de las mujeres parece esperanzador, pero aún hay mucho, mucho por hacer. Vamos a tener más mujeres en el Senado. Vamos a tener a tres gobernadoras, que sigue siendo un número muy bajo para los 32 estados de la República, pero es un avance. Vamos a tener un gabinete paritario. Nos toca construir un México en el que sea posible tener puras candidatas. A todos y a todas nos toca luchar para que tengamos las mismas oportunidades y derechos, para que haya piso parejo. Sólo así, juntos y juntas, lo vamos a lograr. Es tiempo de exigir, de incidir, de luchar, y sobre todo, de construir.

Regina Uribe 

 

*Politify