Para volver a creer | Politify

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Para volver a creer

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Hace unos meses que estuve juntando firmas, en los barrios del centro, del panteón y “El Esterito”, me encontré una cantidad considerable de personas jóvenes y de la tercera edad que se plantaban escépticos y suspicaces ante el entusiasmo colectivo por construir otra forma de participar en la política local de sudcalifornia. No faltaron los insultos de personas confundidas por esta nueva forma de incidir en las contiendas electorales. El nihilismo apareció casi todos los días que hicimos cuadrillas, contrastando, obvio, con las muestras de afecto, anhelo y entusiasmo de quienes nos dieron gustosos su permiso para aspirar a representarles en las próximas elecciones locales.
 

Las siguientes palabras se las dedico al grupo de ciudadanos y ciudadanas que incluso con mucha duda nos dieron su firma y su permiso, a aquellos que resguardaron su esperanza dadas las constantes desilusiones con las que se han enfrentado cada 3 años y también a quienes nos insistieron que todos los políticos son iguales y que ya no creen en La Política.

Quiero que sepan que yo también hace unos años estaba harto de La política, pero llegué a cansarme tanto de los problemas y carencias en mi barrio y de la injusticia que se vive en mi ciudad, que me active y empecé a participar en mejorar lo que no me gustaba. Comencé a prepararme teórica y profesionalmente para entender a profundidad las diversas problemáticas que nos aquejan, y comencé a compartir experiencias, fracasos y éxitos en colectivo con muchísimas personas valiosas. Así, me di cuenta que entre más me alejaba con mi hartazgo de La Política más empeoraba mi entorno y más difícil era resolver los problemas que quería cambiar.

 

Urge volver a creer en la política, pero para volver a creer en ella, tenemos que volver a creer en nosotros mismos, creer en que si podemos poner a chambear a nuestros diputados, regidores, alcaldes y gobernadores, porque nuestra decepción nos aleja de ellos y cuando los políticos tradicionales nos ven la espalda, encuentran oportunidad de ser impunes, de cometer delitos contra nosotros.

 

Cuando comenzamos a involucrarnos, a señalar, a denunciar, a participar, la cara de la política cambia, no es una convicción personal, pregúntenle a quienes lograron que balandra siga siendo playa pública, a quienes lograron que no entrara la mina en la sierra, a quienes evitaron que no subiera a $20.00 pesos la tarifa del transporte público. El trabajo en colectivo funciona, organizarse y chambear en objetivos comunes tiene más posibilidades de tener éxito que las quejas que no se involucran en resolver lo que critican.

Los políticos son siempre iguales porque les permitimos ser iguales con nuestra apatía, con nuestro escepticismo, con nuestra enajenación hacia las instituciones. La política tradicional quiere que pienses que “todos son iguales”, que tú sólo no puedes cambiar nada, esa modus permite que desvíen dinero, pongan a familiares con doble y triple nómina sin trabajarla, y nunca rindan cuentas.
 

Por eso, es que los políticos distintos tendremos que ser nosotros mismos, hay que involucrarse en tu vecindad, en tu colonia, volver a creer y confiar en tu vecino de al lado, porque no creer en la política es no creer en ti mismo.

Para volver a creer en uno, que mejor lugar que aquí, qué mejor momento que ahora.

Por: Frank Aguirre

*Politify