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Francia 4 Argentina 3: Francia sí estaba calentando

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Un partido con aires de final vio a los franceses llevarse la victoria merecidamente en Kazan, Los argentinos confirmaron que vivían por los destellos de sus individualidades y que lo de Croacia no había sido un accidente. El delantero francés Killian Mbappé se convierte en el jugador más joven (19 años) en marcar dos goles en una copa del mundo desde Pelé (17 años en 1966 contra Suecia).

 

Deschamps, maestro táctico

 

La selección de Francia mostró desde el arranque una solidaridad y un compromiso enorme con las ideas tácticas del seleccionador Didier Deschamps. El plan de juego era claro pero no siempre agradable de ejecutar por parte de los jugadores que procedieron a cerrar espacios y a obligar a Lionel Messi a desaparecer del partido. Los franceses se mostraron pacientes sabiendo que el resultado de este partido iba depender de ellos, ganen o pierdan.

 

En la parte ofensiva, la idea era provocar peligro aprovechando la clara superioridad de los delanteros franceses y la visión de juego de Paul Pogba. El jugador del Manchester United, criticado en la selección desde hace varios meses, respondió presente e iluminó el medio campo y la creación ofensiva. Deschamps, sentado en el banquillo galo observaba tranquilamente el principio del partido, mientras que su homólogo argentino, Sampaoli, se veía desencadenado desde el minuto uno. El primero sabía perfectamente lo que traía en el campo y el otro estaba totalmente perdido pensando que por ser Argentina el resultado iba a salir.

 

Afortunada Argentina.

 

Mejores durante todo el partido, los franceses avisaron desde el minuto 8 cuando Griezmann, que al fin despertó en este mundial, mandó un tiro libre en la frontal directo al travesaño de Armani. Tres minutos después, Mbappé se llevó la pelota sobre 70 metros dejando a todos los argentinos sobre su camino. Solo Marco Rojo lo pudo detener cometiendo una clara falta en el área que resultó en el pitido del colegiado. Griezmann, con categoría, sentenció y le dio la ventaja a Francia (13’).

 

El resto de la primera parte procedió justo como lo habían imaginado en el banquillo francés. Argentina tocaba el esférico sin generar peligro y los franceses salían rápido al ataque con una tranquilidad desconcertante. Solo le faltó marcar el segundo a los franceses que lo acabaron pagando carísimo en el minuto 40, cuando Di María marcó un golazo de fuera del área en una de las pocas ocasiones que los defensivos galos fallaron en achicar. Realismo puro, efectividad impecable, Argentina se iba al descanso con el marcador empatado y con la esperanza más viva que nunca.

 

El despertar francés

 

Dos puntos de vista definían la prestación de Francia en la fase de grupos. Unos decían que los franceses habían demostrado que no estaban a la altura de la copa del mundo y que se quedarían cortos en sus aspiraciones mundialistas. Los otros apuntaban a que los galos jugaban casi caminando como si estuvieran calentando a la espera de un rival digno de presenciar su capacidad de respuesta.

 

 La verdad salió a la luz en la segunda parte cuando los franceses se encontraron abajo en el marcador justo al reanudarse el juego con un gol afortunado de Mercado (47’). Ahora sí, a jugar o a reservar boletos para París, en octavos no hay mañana y los arrepentimientos duran una vida. No había que decírselo dos veces a la banda de Deschamps, que con la iniciativa del juego, procedió a darle un auténtico baile a la albiceleste como pocos le habían dado en su historia mundialista.

 

Once minutos le bastaron a los galos para aplastar los sueños argentinos. El desfile empezó con la intervención de un hombre improbable. Benjamin Pavard, que se hizo con la titularidad justo antes de iniciar el mundial, metió quizás el mejor gol de la copa al peinar la pelota con todo su empeine, en un trazo largo que había atravesado toda el área argentina. El esférico flotó con una trayectoria diabólica y vino a despertar las arañas que dormían en el ángulo derecho de Armani. El gol estratosférico del hombre del Stuttgart despertó a toda la grada francesa que revivía y volvía a creer en la calificación.

 

Inmediatamente el juego regresó a su estado original y los franceses cedieron la pelota a una Argentina que ya no sabía qué hacer con ella. Esta vez los galos sí aprovecharon las numerosas oportunidades que generaban en ataque y Killian Mbappe marcó un doblete en cuatro minutos. Primero aprovechó un rebote dentro del área Argentina para desmarcarse y engañar a Armani con un tiro al ras, y luego,  en un movimiento colectivo que empezó con Kanté cerca del área gala, Giroud acabó sirviendo por la derecha a Mbappe que cruzó magistralmente su remate para adelantar por dos a los suyos.

 

Argentina estaba hundida, Messi estaba perdido por la cancha y el partido siguió de la misma manera. De milagro no le cayeron dos o tres más y Francia acabó dedicándose a defender limpiamente sin generarse inquietudes. Un tanto del Kun Agüero en el añadido apretó el marcador y los argentinos soñaban con una última oportunidad, pero en vez de concentrarse en buscar el milagro, procedieron a mostrar que no saben perder y obligaron al árbitro a repartir amarillas.

 

Argentina está fuera del mundial y Francia ya se quito la mascara. Nos engañaron a todos y finalmente demostraron que la fase de grupos si era un calentamiento. El ganador del Portugal-Uruguay de esta tarde será su próximo rival en cuartos de final de Rusia 2018.

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